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La evolución de Agoney en OT

Vamos a hablar de una persona que a pesar de brillar en el escenario como ningún otro cuenta con escasos apoyos en el público. Agoney fue una de los pocos  que en el casting final dejó boquiabierto al jurado, pues el canario tiene la facilidad de pasar del agudo al grave en un solo segundo, defendiendo la canción de Prince “Purple rain”, como se diría en mi tierra “La mar de bien”, siendo uno de los más destacados. Gala tras gala nos ha ido demostrando su valía a pesar de que los nervios le jueguen una mala pasada, solo hay que ver sus pase de micros para terminar con la piel de gallina. Un nuevo reto para “nuestro chico de oro”  con una canción francesa y poco conocida, que a pesar de su monotonía hizo brillar a nuestro artista, demostrándonos una vez más que sabe contenerse y que aún manteniéndose en los graves, transmite igual. Para sorpresas las que nos dio en su segundo pase de micros con la canción de Eurovisión “Rise of the phoenix”, donde el tinerfeño exprimió su chorro de voz, emocionándonos y dejándonos perplejos, tanto dio de sí en el pase  que sufrió un imprevisto, un derrame en las cuerdas vocales, sin embargo, se enfrentó a la gala, y llegó a los agudos igual, con la voz rota, pero llegó y eso no lo hace cualquiera. El chicharrero ha ido evolucionando poco a poco, aprendiendo a controlar su gran voz, transmitiendo, pues es un artista que lo tiene todo, una capacidad vocal impresionante, un color de voz precioso y una personalidad fantástica, mostrándose real siempre.

 

DESDE AQUÍ TENEMOS UN PROPÓSITO Y ES SALVAR A NUESTRO “NIÑO”, PORQUE SE LO MERECE:

  • Posee la voz más virtuosa de la academia, demostrándolo en cada pase de micros.
  • Lo da todo en la interpretación, por ejemplo ese beso con Raoul en “Manos Vacías”, donde dejó al público enamorado de esa pareja, y es que este chico lo da todo escenificando lo que requiera cada canción.
  • Da la sensación de que Agoney no ha demostrado una mejora en el concurso, pues ya deslumbraba en los primeros compases, pero nuestro canario está creciendo, no solo artísticamente, también personalmente, se podría decir que a unos niveles extraordinarios. Controlar una voz como la suya no es sencillo, y es algo que como ya he dicho está consiguiendo. Personalmente creía impensable y veía incapaz de verlo cantar con tanta delicadeza y dulzura, pero una vez más se superó con esa interpretación de “Je suis venu te dire que je m’ en vais”.
  • Su positividad, ser un gran artista no solo incluye tener una gran voz y transmitir, también tiene que gustar tu forma de ser. Como una crisálida, Agoney muestra su positivismo siempre y no se derrumba a pesar de los obstáculos, es más, los esquiva con éxito, y esa es la palabra que más lo define, pues estamos viendo como rompe con todo, como está teniendo el valor de abrirse y mostrarse tal y como es, manifestando sus ganas de aprender, de interpretar y sobre todo de sentir con cada tema.
  • Su versatilidad,  ya que  ha sido uno de los pocos que ha interpretado temas diferentes, que a primera vista no tenían nada que ver con él, demostrándonos una vez más que quién no arriesga no gana, y haciéndonos participes de su habilidad para adaptarse a diferentes estilos musicales. Mostrando sus altas capacidades, alcanzando una sensibilidad indiscutible, o por el contrario sacando su “garra interior”, según lo que exija el tema propuesto.

Sin más, creo que lo único que le falta a Agoney es el voto de confianza del público, pues no debe ser fácil sentir que a la mayoría de tus compañeros le brindan un apoyo que sin embargo tu echas en falta. Si logramos salvarle estoy segura de que recuperaría la confianza en sí mismo, y como un fuego artificial estallaría, donde cada rayo de color sería un motivo más para salir adelante y superarse .

 

Un artículo de: 

Natalia Sánchez