· 

Los fuertes también lloran

Todos hemos querido huir del mundo alguna vez en nuestra vida. Nos hemos sentido diferentes, raros, incomprendidos. Sabiendo que tenemos dentro mucho para dar pero sin nadie que nos diera la oportunidad de brillar. Sabiendo lo que valemos, pero teniendo gente a nuestro alrededor que no cesaba en su intento de demostrarnos que no valemos nada.

 

Juzgados. Sin oportunidad para darnos a conocer. Juzgados porque sí. Cuando nos mostramos débiles, nos juzgan por serlo. Sin saber que hacer, buscamos un refugio, y acabamos refugiándonos en nosotros mismos. Una sonrisa se dibuja en nuestro rostro de una forma tan ficticia como la aparente felicidad que nuestros gestos y acciones demuestran. Obligados a ser fuertes, porque siempre nos han dicho que el mundo no está hecho para los débiles.

Seguro que todos hemos pasado alguna vez por una situación parecida. Sin embargo, ¿por qué parece que nos hemos olvidado de esos momentos? Es fácil sentirte identificado con una persona que llora, que muestra sus sentimientos, que grita a viva voz que está sufriendo. Pero cuando vemos a una persona aparentemente fuerte, nuestra mente borra la posibilidad de que esté escudándose en ello, y directamente la tachamos de fría y sin sentimientos. Ahí cometemos un error garrafal: estamos juzgando sin conocer, porque las apariencias engañan. Hay personas que no quieren mostrar signos de debilidad porque su personalidad es así, pero eso no significa que no sientan tanto o más que nosotros. Eso ocurre con Agoney.

 

No es fácil entrar en la Academia de OT tras haber hecho un casting final brutal y saber que todos sus compañeros creen que será “el ganador” y los profesores solo tienen palabras bonitas para su arte. Es una presión añadida: están esperando muchísimo de él, las expectativas están por las nubes. Ya no solo compite consigo mismo, por tratar de superarse cada día, sino que además necesita estar al 100% cada hora, minuto, segundo... porque es exactamente lo que los otros quieren. Todo ello, estando lejos de su familia y amigos. Y, por si esto fuera poco, ha tenido que superar obstáculos muy duros, como los dos derrames en las cuerdas vocales, que le han impedido brillar tanto como podría.

Soportar todo ese peso de golpe, sabiendo que su mayor sueño está en juego, es un ejercicio sumamente complicado. Y ahí está, más fuerte que nunca, sin darse por vencido, sin dejar que todos lo inconvenientes puedan con él. ¿Qué queréis, verlo llorar por las esquinas? ¿Es esa la única manera de que os deis cuenta de que también sufre? No todo el mundo tiene la misma facilidad para mostrar sus sentimientos, y puede haber muchos motivos detrás: miedo, vergüenza, inseguridad... pero no hay que menospreciar a nadie por tener la capacidad de hacerse fuerte ante la adversidad. Agoney es así, tal como lo vemos, y le cuesta mostrar sus sentimientos por el motivo que sea. Nadie tiene derecho a calificarlo de persona fría e insensible, porque no lo es. Además, se debería valorar que cada día consigue abrirse un poco más, mostrar sus sentimientos, quitarse la coraza y compartir su interior con el mundo entero. No se merece ser el blanco fácil de todas las críticas solo porque consideráis que es una persona fuerte. ¡Qué injusto! Parece que ya nos hemos olvidado de que los fuertes también lloran.

 

Y no, no vive del casting final ni está donde está por ello. Agoney trabaja como el que más, ensaya sin descanso, y ha hecho actuaciones muy buenas (“Symphony”, “Runnin’”, “Manos Vacías”, “The Lady Is A Tramp”...). Del jurado ha recibido palabras como estas, y cito textualmente: “Eres brillante”, “estamos todos de acuerdo en que es un lujo venir cada semana a escucharte”, “me encantas porque escuchas, incorporas y aprendes”, “tienes un don innato, eres artista, has nacido con esa estrella”, y podría seguir, porque la lista es muy larga.

 

Los profesores, que son los encargados de seguir en vivo y en directo su trabajo durante la semana, lo han salvado las 2 veces que ha estado nominado. ¿Hasta qué punto es aceptable afirmar que sigue viviendo de su casting final? Vive de su voz, su progreso, su trabajo constante, su incansable esfuerzo, su capacidad de hacer frente a las adversidades... vive de lo que significa ser un buen concursante. Lo que es él. Y lo demuestra semana a semana. No lo digo yo, lo dicen los profesores y el jurado, PROFESIONALES de la música.

Y después de esto, creo que son suficientes motivos los que explican por qué apoyamos a Agoney todos los que lo hacemos. Que somos muchos. Muchísimos. A lo mejor no hacemos tanto ruido como otros, pero estamos al pie del cañón. No es necesario decir nada más. Quienes no quieran ver la maravillosa persona que se encuentra detrás de esa armadura de acero (que se va ablandando poco a poco), ellos serán los que pierdan. Y os aseguro que pierden mucho. Pierden la oportunidad de conocer a una persona que tiene mucho que dar, que cada día nos regala su talento, que está luchando por exteriorizar sus sentimientos y quitarse la coraza que le viene acompañando desde hace años. Pierden la oportunidad de ver a un chico que cada día da un paso adelante en la carrera por conseguir su sueño, humilde y trabajador sin descanso. En definitiva, pierden la oportunidad de conocer a AGONEY.

 

Un artículo de:

Alfonso Halcón