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EL AMOR, LA LIBERTAD Y LA VISIBILIDAD SIEMPRE GANAN

Lo que sucedió la noche del pasado 3 de marzo fue algo que no se puede explicar con palabras. Incluso para gente como yo, que no tuvimos la suerte de vivir el concierto en directo desde el Palau San Jordi. Porque sí, se hizo historia. No solo porque tuvo casi 100 mil (❗️) comentarios en Twitter, algo inédito en un concierto que ni siquiera se emitió en televisión ni en ninguna otra plataforma, sino por lo que sucedió encima del escenario.

 

Las 17.000 personas que asistieron -y la gente desde su casa a través de los vídeos que subían a las redes sociales- pudieron vivir los “grandes éxitos” de la última edición de OT. Más de 2 horas de concierto, casi 40 canciones, coreografías, emoción a flor de piel... y reivindicación. Y es que no solo fue precioso el hecho en sí, sino también lo que se logró gracias a ello.

Agoney y Raoul son dos concursantes que, desde que salieron de la Academia (e incluso estando dentro) se han caracterizado siempre por ayudar a que el colectivo LGTB+ tenga el sitio que se merece en nuestra sociedad: desde alzamientos de la bandera en las firmas de discos, hasta consejos en sus directos a chicos y chicas que le preguntaban cómo podían salir del armario. Sin embargo, lo que ayer hicieron encima del escenario supuso un auténtico punto de inflexión, en sus vidas y en las de muchísimas personas que dieron un paso importantísimo en la búsqueda de su felicidad más plena.

 

Justo cuando acabaron de cantar “Manos Vacías”, canción que ya interpretaron en la Gala 7, alzaron sus voces para gritar:

A: ¡Por el AMOR!

R: ¡Por la LIBERTAD!

A: ¡Y por la VISIBILIDAD!

Y se besaron. Sin más. Delante de 17.000 personas. Sin nominaciones de por medio, sin nadie que pueda echarles en cara que lo han hecho por el show o para quedarse más tiempo en la Academia. Un beso que significa mucho. Un gesto que demuestra que todos tenemos que amarnos, sin armaduras, sin barreras, sin impedimentos. Un gesto que no solo sirvió para que, minutos después, las redes se llenaran de personas aplaudiendo la iniciativa, sino que además fue el impulso que mucha gente necesitaba para contar a sus familias que querían ser libres de una vez y amar a quien quieran y como quieran, sin importar su sexo ni nada más que el amor.

 

Yo viví ese momento de una forma que no puedo explicar con palabras. Ver el hashtag #AmorLibertadyVisibilidad en los trending topics, entrar en él, y leer un sinfín de capturas de pantallas de conversaciones de Whatsapp donde la gente le decía a su madre, padre, hermano/a que era bisexual o que le gustaban los chicos o las chicas, es una sensación de: POR FIN. Por fin hemos ganado. Por fin hemos conseguido que el amor pueda con todo. Nada importaba en ese momento más que la alegría de saber que ya no es necesario volver a esconderse. Que no hay motivos para ello. Que amar es lo más bonito del mundo.

Lo que vivieron estos 16 chicos durante la noche de ayer es algo tan especial que faltan palabras en el diccionario para explicarlo. Hace 7 meses estaban todos en sus casas, soñando a lo grande. Sin parar. Y por eso pudieron conseguir lo que ayer lograron: subirse a un escenario, uno de los más míticos de España, con 17.000 personas que habían pagado para verlos a ellos, para corear sus canciones, para reír y llorar a su lado...

 

Precisamente por eso es muy importante que la palabra "imposible" no forme parte nunca de nuestro vocabulario. Porque los sueños se cumplen. Solo hay que desearlos muy fuerte, todos los días de nuestra vida, sabiendo que podemos lograrlos y no dejando que nadie nos haga ver lo contrario. Hagámoslo por nosotros, por nuestra felicidad y, por supuesto, por el AMOR, la LIBERTAD y la VISIBILIDAD.

Un artículo de:

Alfonso Halcón