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Me muero de ganas

Todo el mundo sabe que el epílogo es aquello que sirve para finalizar un libro. Para cerrar un círculo. Para poner fin a una historia. La de Agoney, sin embargo, no ha hecho más que empezar. En OT ya escribió el primer capítulo, ahora está escribiendo el segundo mientras “gira” por todo el país, pero aún faltan muchísimos más, y yo... me muero de ganas.

Me muero de ganas de continuar viéndote así, con la sonrisa iluminando tu cara mientras tú iluminas las nuestras cada día.

 

Me muero de ganas de escuchar tu voz, ojalá en canciones inéditas, pero también en versiones, pues ya has demostrado con creces que a eso no hay quien te supere.

 

Me muero de ganas de continuar viéndote ser tú mismo, siempre libre, sin miedo a mostrar tus sentimientos, porque eso es lo que nos ha hecho enamorarnos de ti mientras estabas en la Academia, y te queremos así. Que no intente cambiarte nadie.

 

Me muero de ganas de seguir recibiendo gente en esta familia, la tuya y la de los miles de fans que apostamos por ti hace unos meses y que estamos dispuestos a seguir haciéndolo todos los días de nuestra vida.

 

Me muero de ganas de verte crecer, como músico, como artista, como persona, y continuar creciendo a tu lado. Vivir tus éxitos y sentirme orgulloso de tenerte como referente.

 

Me muero de ganas de verte brillar encima de los escenarios de todo el país y, por qué no, del mundo. Porque sí, esa voz ha nacido para ser escuchada. El planeta entero merece tener la oportunidad de disfrutar de algo que, sin ninguna duda, es un auténtico regalo.

Y, sobre todo, me muero de ganas de continuar aquí, caminando a tu lado, desafiando a la vida, superando obstáculos, celebrando los triunfos, viviendo todo con la máxima intensidad posible, disfrutando de cada una de las alegrías que se cruzarán por el camino y tratando de ser la persona más feliz del mundo. Porque sí, tú contribuyes y contribuirás siempre a que todos los que te acompañamos en este viaje de manera incondicional seamos más felices cada día. Por ello, te quiero dar las gracias de corazón.

Es complicado mirar hacia atrás y no sentir nostalgia. Estos cinco meses han sido muy intensos, para ti por supuesto, pero también para nosotros. Pero creo que es lo bonito de esto, que hemos vivido todo como si fuéramos nosotros los concursantes, hemos sentido cada una de tus metas, tus escalones, tus obstáculos, como si fueran nuestros. Lo que te pasaba a ti, parecía que nos estaba pasando a nosotros. Es algo difícil de explicar pero las personas que lo hemos vivido sabemos que ha sido tal cual. Pero ¡qué felices nos has hecho!

 

Gracias, Agoney. De verdad. No te imaginas hasta qué punto. Simplemente con ser tú mismo nos basta. No necesitamos más. No nos importan tus defectos cuando tenemos ante nosotros un conjunto tan grande de virtudes reunidas en una sola persona. No olvides lo bonito que ha sido que hayas conseguido abrirte tanto a nivel emocional dentro de la Academia, porque has podido ser la voz de muchísima gente que se siente como tú, un auténtico referente para miles de personas, el impulso para que algunos de tus fans consiguieran romper su coraza a la vez que tú te ibas deshaciendo de la tuya, el símbolo de la LUCHA INCANSABLE por conseguir esa igualdad tan necesaria y tan silenciada en la televisión pública de nuestro país. No tengas miedo, porque eres una persona maravillosa y, sobre todo, libre de principio a fin. Y lo cierto es que sí, me muero de ganas. De verte FELIZ. Como te mereces. Solo así lo seré yo y todas las personas que caminamos a tu lado. Que no son pocas.

Un artículo de:

Alfonso Halcón