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¡Agoney a Eurovisión, salvémosle!

Los que ya somos fans del fenómeno OT tenemos esta semana una decisión complicada y muy importante: Decidir con nuestros votos si el tinerfeño Agoney Hernández se queda en el concurso y, por tanto, puede seguir optando a la posibilidad de ir al Festival de Eurovisión 2018, que este año se celebrará en Lisboa. Sin entrar a valorar a los demás concursantes que, a mi juicio, son todos ellos de un nivel y calidad artística inmejorable, además de una gran calidad humana (desde aquí mis felicitaciones a todos y a los que los han elegido) y, estando segura de que muchos triunfarán fuera, independientemente del resultado del concurso, me gustaría transmitir desde este rincón en el que escribo, el porqué pienso que el concursante canario debiera ser el elegido para ir a Eurovisión. No en vano, ya conocéis todos los que seguís mi blog, de esta pasión por el concurso televisivo de carácter anual que es el Festival de la Canción de Eurovisión, un concurso en el que participan intérpretes representantes de las televisiones (en su mayoría públicas) cuyos países son miembros de la Unión Europea de Radiodifusión, que ha sido transmitido cada año desde 1956, siendo además el programa de televisión más antiguo que aún se transmite en el mundo y habiendo recibido en el 2015, el record Guinness como la competición musical televisiva más longeva del mundo.

 

Este festival no sólo es el festival de la canción más grande en términos de audiencia (se ha estimado entre  100 y 600 millones internacionalmente) sino que es  transmitido incluso en países que no participan en el mismo e históricamente ha sido conocido por ser promotor de la música pop. A pesar de lo anterior, desde que Massiel ganara en Londres en 1968 con su “La, la, la” y un año más tarde, lo hiciera en Madrid, Salomé con su “Vivo Cantando”, lo cierto es que  el paso de España por el concurso más musical del mundo ha sido un continuo ir cuesta abajo, un paso casi testimonial, y, en algunos casos, hasta vergonzante, como lo fue el año pasado en Kiev.

 

En mi caso, influida por mi familia sueca que es auténtica fan del festival, he tenido la oportunidad de poder acudir a las dos últimas ediciones, la que tuvo lugar en Estocolmo en 2016 y la del año pasado en Kiev. Allí pude comprobar que al margen de las críticas que siempre ha tenido el festival, en el sentido de que los votos son por afinidad o política entre los países, de lo que habría que hablar mucho en otro momento, quizá haya que admitir que los temas seleccionados para representarnos y los intérpretes elegidos no sean los más adecuados, porque siempre me he quedado pensando si de verdad queremos ganar.

En este sentido y volviendo a Agoney Hernández, concursante de Operación Triunfo 2017, del que saldrá nuestro representante para Eurovisión 2018, hay que decir que reúne todo lo que se necesita para ganar un festival como ese, siempre que la canción elegida le acompañe. En principio poco sabemos de él más que los datos que conocemos en la página del concurso, como que tiene tan solo 21 años y es de Adeje (Tenerife), donde reside con sus padres, y que toca la trompeta desde los 6 años habiendo participado en diversos videoclips. Pero hay un dato más, importantísimo a mi parecer y que no se nos puede escapar: Cuando todos los demás concursantes que van siendo expulsados llegan al chat final y descubren quién era su favorito para ganar, se da a conocer que casi todos tenían a Agoney como el candidato ideal, por algo será, digo yo. Y es que en mi opinión, el tinerfeño tiene una voz y una personalidad propia, algo muy difícil de poseer de entrada y que siempre, siempre, triunfa en Eurovisión. Su potencial es tremendo, como una bocanada de aire fresco con un talento sobrecogedor, de esos que no somos capaces de procesar de inmediato y tardamos en darnos cuenta de lo que significa. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con él en Operación Triunfo, que Agoney deja tan sorprendidos a todos, tan mudos, que muchos han tardado algo de tiempo en comprender la estrella que tienen delante. A ello ha contribuido también su carácter, pienso que algo tímido y reservado, a pesar de las bromas que gasta en la academia a sus compañeros. Agoney se reserva, como los grandes, con mundo interior propio, pero conforme han pasado las semanas hemos tenido el tiempo suficiente para procesar su arrollador talento y tras varias galas, después de haberle escuchado en distintos registros, pienso que no sólo es un artista completo, que puede cantar prácticamente todo lo que le pongan y que tiene una presencia increíble en el escenario, sino que es el candidato perfecto para representar a España en Eurovisión.    

Cuando cantó el tema que me enamoró hace unos años y que se hizo con la victoria de Eurovisión: “Rise like a Phoenix”, de Conchita Wurst, en los ensayos, pude ver en él todo lo que necesita un ganador de ese certamen: fuerza, poderío, presencia, magnetismo en el escenario y, sobre todo, una voz que deja sin palabras. Agoney ha bordado todos los temas que le han puesto, muchos de los cuales eran realmente díficiles, concretamente el penúltimo, en francés, fue otro grandísimo reto, y eso que a veces no ha estado en su mejor momento porque tenía un derrame en las cuerdas vocales.  Sin embargo, a pesar de que él hace grande cualquier canción, a mi juicio todavía no le han dado un tema con el que pueda lucirse realmente, por eso, a veces él ha querido arriesgar en las puestas finales, con todo lo que ello conlleva. Pero es que además es un eurofan declarado, lo que le pudiera dar mucho apoyo para afrontar la aventura eurovisiva, nadie hace los falsetes como él y no importa que pueda ser excesivo en el escenario, de eso se trata muchas veces en Eurovisión, porque Agoney se come el escenario. 

Por supuesto hay otros concursantes que son grandes,  como Amaia, que auténticamente me enamora, ya que además de artista y músico es mágica, o de Alfred, Aitana, Nerea, etc, etc, todos ellos enormes, pero en mi humilde opinión, es Agoney quien debiera ir a Eurovisión, no sólo porque hace grande cualquier canción sino porque pone su fuerza y poderío en ellas, algo que sólo pueden hacer artistas con mayúsculas y él lo es. Diferente cuestión es si España quiere realmente ganar Eurovisión, porque sino no me explico que el canario esté nominado esta semana, pero eso es ya otra cuestión quizá para abordar otro día, pensando también que en vez de mirar lo que ha ganado otros años, debiéramos ser capaces además, de aportar una canción que por su frescura y originalidad,  pueda atraer el voto de la crítica y el público internacional.

Un artículo de

Susana Alvarez Piña

Blogger de piñadelys.com