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Me niego a que todo acabe aquí

Qué cerca estuvo... acarició la gloria... tocó con la punta de sus dedos una final que acabó esfumándose de sus manos... pero solo de momento. Agoney vuelve a estar en la cuerda floja al no haber sido considerado por el jurado como uno de los 3 mejores ni lograr la salvación de los profesores. Y yo, sinceramente, no sé qué más quieren de él. ¿Alguien puede explicarme qué necesitan? ¿Tiene que hacer el pino puente mientras canta? Estoy harto de leer que LA actuación de Agoney ha llegado muy tarde. ¿Cómo que tarde? ¿En serio estáis despreciando de esa manera tan tajante numerazos como el de “Symphony”, “Runnin’” o “Manos Vacías”? Es que no lo entiendo.

Y luego están los que dicen que no ha evolucionado... ¿Qué culpa tiene él de haber entrado con un nivel bastante alto? Es lógico que su cambio haya sido menos drástico que el de los demás por ese motivo pero, por favor, no me digáis que el Agoney de ahora es el mismo que el de la Gala 0. En ese momento no era capaz de controlar su potencial, y sus carencias se percibían de manera evidente. Ahora es un chico completamente nuevo: sabe llevar su voz por el camino correcto, sabe cómo usarla para sacarle el máximo partido, es capaz de ver que, en ocasiones, menos es más... ¿cómo podéis decir que no ha evolucionado? De hecho, a nivel personal también ha vivido una transformación de 180º. Su armadura de acero cada vez se aleja más de su cuerpo y nos permite ver ese maravilloso interior que tiene. En definitiva, estamos disfrutando de una versión tremendamente mejorada del Agoney que cruzó la puerta de la Academia el 24 de octubre por primera vez.

 

Escribir es la manera que tengo de desahogarme, de expresar cómo me siento. En este texto que está naciendo, estoy teniendo que enfrentarme a un sinfín de sensaciones encontradas... aunque el protagonista no soy yo, permitidme estas líneas para que pueda haceros llegar la impotencia tan grande que tengo dentro de mí. La impotencia de saber que la ilusión de Agoney puede hacerse trizas en unos días. La impotencia porque NO SE MERECE estar nominado ni quedarse a las puertas de la final. Me apetecía compartirlo con vosotros. Me apetecía hacer saber a esas personas que se sienten como yo que no están solas… Es esta mi humilde forma de dar voz a todos los que hoy nos sentimos tristes y, por qué no decirlo, devastados por saber que hay posibilidades de que el final del sueño de Agoney esté más cerca que nunca.

Pero yo me niego a vivir esta semana con una actitud derrotista. Me niego a que hayamos conseguido que llegue hasta aquí para ahora darnos por vencidos. Me niego a que los próximos días estén marcados por un hecho que sucederá en el futuro y cuya resolución no conoce nadie... Los luchadores de verdad, como nosotros, siempre luchan. Sin parar. Sin descanso. Hasta el final.

No concibo OT sin Agoney. Claro que no. Pero, si es la última semana, quiero que la disfrutemos juntos. Que demostremos la familia que hemos creado. Pero, para ello, TODOS tenemos que poner un granito de arena. Recordad que siempre será NUESTRA montaña, da igual si es grande o pequeña, lo importante es que la construyamos unidos. Y, sobre todo, que pase lo que pase el próximo lunes podamos sentirnos orgullosos de no habernos rendido nunca. Sé que es un momento muy complicado porque sentimos que no nos quedan fuerzas para afrontar una nominación tan dura, pero es importante que recordemos que TODO es posible. Estoy seguro de que Agoney no querría vernos derrotados. Hagámoslo por él.

 

Nuestro canario nos necesita una vez más. Necesita a todas esas personas que en estos meses le han visto por televisión y han conectado con él por un motivo u otro. Necesita a toda esa gente que ha sido feliz viéndole por una pantalla todos los días desde que empezó la aventura. 

 

 

 

Necesita a los que hemos encontrado en él esa voz que nos hacía falta para que nuestra vida tuviera más luz... porque sí, ha cambiado la vida de mucha gente y ahora nosotros podemos continuar cambiando la suya. Por favor, no digamos que el sueño ya ha terminado. No matemos esa ilusión antes de tiempo. Somos nosotros los encargados de escribir la historia, y ojalá podamos seguir sumando capítulos a ella. Si, finalmente, el libro tiene que cerrarse, podremos quedarnos con la inmensa alegría que nos ha aportado estos meses y el orgullo que supone haber luchado hasta el final. Eso nadie podrá quitárnoslo. Pero, ahora sí, me siento con muchas fuerzas para demostrarle lo mucho que le queremos y apoyamos. Este no puede ser el final. Me niego a que todo acabe aquí.

 

Un artículo de:

Alfonso Halcón